martes, 13 de marzo de 2012

Profesores y Directivos de Alta Calidad: Una responsabilidad de la Universidad del Siglo XXI

La Calidad es hoy en día el rasgo más importante en las organizaciones sociales, dentro de las cuales obviamente, se encuentran las Universidades. Cuando un bachiller se enfrenta a la gran decisión de escoger una universidad en la cual aspira a realizar sus estudios profesionales, es muy probable que seleccione una de las que se destacan por su calidad, su historia, sus logros, su posición y el reconocimiento social que ha obtenido a lo largo de los años.

Existen diversos modelos y formas para evaluar la calidad de una Universidad, la mayoría de los cuales usa un enfoque sistémico en el que se analizan insumos (estudiantes, profesores, recursos físicos, académicos y financieros), procesos (docencia, investigación, extensión) y productos (egresados, producción intelectual de profesores, resultados de investigación, patentes). Lo ideal es hacer un análisis integral de insumos, procesos y productos. Algunos modelos enfatizan más uno de estos elementos del sistema, pero en general se analizan todos ellos.

Los procesos de evaluación de la calidad de una carrera o de la universidad como un todo tienen dos fines muy concretos. El primero de ellos es lograr la Acreditación o reconocimiento público que hace una agencia especializada (en Colombia el MEN con el apoyo del Consejo Nacional de Acreditación CNA). El segundo es realizar un diagnóstico de fortalezas y debilidades del programa o de la institución con el fin de elaborar un plan de mejoramiento.

En cualquiera de los casos o modelos aplicados, el elemento más importante y determinante de la calidad institucional o del programa es la Calidad de sus profesores y directivos. Toda universidad que se precie de un alto nivel de calidad académica cuenta con profesores y directivos éticos, competentes, actualizados, de experiencia, con trayectorias reconocidas en investigación y docencia y con una sólida preparación sustentada en estudios de maestría o doctorado. En los países de alto nivel de desarrollo los profesores y directivos universitarios deben poseer títulos de Doctor. Este es el caso de las grandes universidades como las de Harvard, Yale, MIT, Caltech, Darmouth, Stanford y tantas otras universidades de los Estados Unidos en donde es inconcebible un profesor sin título de Ph.D (Doctorado). Esta es la regla también en las prestigiosas universidades europeas, en Israel, China, Japón, Corea del Sur, Singapur y la India  

En Latinoamérica la exigencia debe centrarse por ahora en el nivel de Maestría o su equivalente (Especialidades Médicas) como requisito mínimo de colegiatura para poder desempeñarse con un aceptable nivel de calidad en una cátedra universitaria, exigencia que pronto tendrá que apuntar hacia el doctorado.  En Colombia algunas universidades han establecido como meta la cualificación docente y de directivos en ese nivel. Se destacan las Universidades de Los Andes, Norte, Nacional, Antioquia, Valle, UIS, y Tecnológica de Pereira.

Los más versados analistas de la economía mundial coinciden en que la explicación del deslumbrante progreso de las economías de China, Singapur, Finlandia, Corea del Sur y demás “dragones asiáticos”, es la calidad de su educación superior. Estos países han destinado recursos económicos en forma sostenida durante las últimas 3 décadas a formar en las mejores universidades del mundo a los profesores y directivos de sus universidades. Los resultados saltan a la vista.  

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